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| Cuando el sueño del Chelsea se moría, apareció la figura de Drogba para empatar el partido sobre el final. |
La tenía guardada con llave. Conservaba aquella espina en su interior esperando una nueva
oportunidad, de esas que la vida te regala cada tanto. Desde el 6 de mayo de 2009, día del "Iniestazo" en Stamford Bridge, Didier
Drogba, en llamas tras aquella eliminación -por un posible penal no pitado- y determinante en la reciente conquista europea del Chelsea, siempre supo que
en alguna ocasión llegaría el momento sublime que tanto había anhelado. Nunca lo manifestó. Era su secreto.
