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| El momento cumbre. Robben grita con el alma el gol del título. Era su revancha. |
11 de julio de 2010. En Johannesburgo, se disputa la final del
Mundial de Sudáfrica entre España y Holanda. Ambos buscan su primera estrella.
Con el partido empatado, Arjen Robben tiene su instante de
gloria pero lo desperdicia. Aquella carrera de 30 metros con el balón dominado y
con Casillas casi vencido será difícil de olvidar. En el minuto 61, Iker pone el
pie para darle vida a su Selección y para envejecer al holandés, que no podrá
conciliar el sueño durante largas noches. Su imagen llevándose las manos a la
cabeza dará la vuelta al mundo, como la del posterior gol de Iniesta dos minutos
antes del final. Sólo su almohada sería testigo de las noches de desvelo por
aquel instante fatídico.
