jueves, 30 de mayo de 2013

Por la vía penal



El desahogo de Guzmán y Maxi, claves en los penales.



El 9 julio de 1991 es una fecha que permanece viva en la memoria de todos los hinchas de Newell´s Old Boys. Aquella tarde, el conjunto dirigido por un joven Marcelo Bielsa y comandado por un tal Gerardo Martino con la 8 en la espalda se consagraba dando la vuelta en la Bombonera después de una dramática definición por penales. Desde hoy, el 29 de mayo de 2013 también pasará a la historia leprosa tras la infartante clasificación a la semifinal de la Copa Libertadores ante el mismo rival y por idéntico camino: la vía penal. Claro que esta vez el escenario fue un Parque de la Independencia repleto que acabó delirando cuando el 26to disparo de la serie, con autoría de Maxi Rodríguez, infló la red del arco de Orión.



Un momento histórico de la final del 91: Berizzo, Lunari, Pochettino y Llop antes de los penales.



Las noches de Copa Libertadores encierran una carga emocional única, sobre todo si se trata de enfrentamientos entre dos equipos de un mismo país, y todavía más, si ese país es Argentina. La serie entre Newell´s y Boca fue la última muestra de la dimensión de un cruce con semejante magnitud. Ambos equipos protagonizaron un duelo encarnado de a ratos en aquellas batallas entre Racing y Estudiantes de finales de los años 60, donde el plano futbolístico quedaba absorbido por cuestiones dotadas de un alto tinte dramático y que, además, convierten a la máxima competición continental en un evento distinto.
El tercer combate en apenas siete días entre leprosos y xeneizes se decidió por puntos y deparó una definición tan emotiva en los penales como escasa en su volumen de juego en los 180 minutos disputados. En la noche rosarina, ambos intentaron imponerse por calles opuestas aunque fallaron en el mismo lugar de la cancha: los últimos metros. Uno, con la posesión como bandera, careció de lucidez para transformar la tenencia en ocasiones de gol. El otro, desde su sacrificada labor defensiva, comprobando que hace falta algo más que una inspiración de Riquelme para ser uno de los mejores cuatro equipos del continente.
El conjunto del prócer Martino afrontó el encuentro de vuelta fiel a sus convicciones. Su juego asociado y al ras no varió en ningún momento, aún en los instantes en los que su equipo pareció titubear ya sea por alguna aproximación del rival o por encontrarse lejos de su mejor versión. Como ante Vélez, la valentía de su propuesta tuvo premio, esta vez desde los doce pasos. Eso sí, Newell´s se mostró por debajo de su nivel habitual, obligado a jugar incómodo por un Boca orgulloso, peleón, dispuesto a cerrar espacios aún a costa de entregarse en ataque.
Probablemente, los desafortunados cabezazos de Blandi le restaron eficacia al planteo de Bianchi. Pero, a veces, la fortuna o la falta de precisión, también juegan su partido. Por eso Boca no debe excusarse en las dos oportunidades más claras de la noche porque, al mismo tiempo, no dispuso de las variantes suficientes para ir en busca del gol que hubiese puesto a Newell´s contra las cuerdas.
Los hombres de Bianchi consiguieron su objetivo desde lo táctico: forzar a su rival a jugar a otra cosa durante gran parte de la eliminatoria, especialmente en la ida tras ejercer una presión sofocante en la primera mitad. Pero en el Parque, en cambio, decidió refugiarse cerca de Orión –disposición acentuada tras la expulsión de Clemente- y dejó en manos de un solitario Román todo el peso del ataque. Si bien Boca -por ocasiones- estuvo más cerca que Ñuls de ganar en los 90 minutos, también cabe destacar lo arriesgado de la apuesta del Virrey defendiendo en su campo, cediéndole el dominio a su rival y resignando cualquier posibilidad de contragolpe producto de la distancia de sus atacantes con respecto a Guzmán.
En realidad, Boca planteó el trámite con la intención de noquear en uno o dos golpes mortales, de esos que llegan cuando el rival menos se lo espera, ya sea a través de una pelota parada o de una acción individual, abusando de la capacidad de Riquelme para decidir. Estuvo a centímetros de lograrlo si Blandi hubiera acertado al escoger el disfraz de Palermo, que necesitaba de media chance para anotar, pero el 9 se quedó desnudo de gol. Mientras, el Román versión 2013, aún con una menor participación en el juego, continúa siendo clave por su influencia a la hora de elaborar jugadas fuera de contexto que ganan partidos: de sus pies nació la mejor de la noche aunque esta vez, a diferencia del Pacaembú, no le alcanzó.
Las emociones llegarían tras el pitazo de Delfino, en una definición como hacía tiempo no se veía. Después de más de una vuelta de lanzamientos, Maxi se juró no dejar escapar su chance y metió a Newell´s a un paso de la final mientras Boca caía condenado por la vía penal, la misma que lo absolvió en algunas de sus grandes conquistas.


2 comentarios:

  1. Después de la seguidilla de penales, esperaba muy ansiosamente tu comentario, que no se hizo esperar y que como siempre fue claro y conciso.
    Felicitaciones!!

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  2. Excelente comentario de Mariano Neira.
    Ajustada síntesis de como la vocación ofensiva y la valorización dela tenencia del balón
    tuvieron su merecido premio,por sobre la convicción contragolpeadora y la concreción
    de la reducción de espacios, Fue por la vía de los penales. Pero fue justo premio a la convicción de uno(Newells Old Boys) por sobre la elaboración de otro(Boca Juniors).
    Aguardamos impecientemente próximas entregas, Neira.

    JHN,

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