lunes, 29 de julio de 2013

Thiago Alcántara: de gustarse a consolidarse

A continuación comparto el artículo que publiqué en "Cultura Redonda" (http://www.culturaredonda.com.ar/) sobre la función del mediocentro español en el equipo de Pep Guardiola.



Talento desbordado en su planta de crack. ¿Alcanzará su consolidación como futbolista en Múnich?



La emotiva final de la Supercopa alemana que brindaron Borussia y Bayern dejó varios puntos interesantes en el tintero. En esta ocasión, es el turno de analizar el nuevo rol de Thiago Alcántara en su aventura muniquesa. El hijo mayor de Mazinho se perfila como el futbolista escogido por Guardiola para aportar el sello distintivo en la zona media con el agregado de tener que hacerlo, al menos hasta el momento, en una posición menos habitual que la que desempeñaba en Can Barça: como único mediocentro. Así lo dejó ver Pep en el día más importante desde que está en el banco del actual campeón de la Champions League.

Al margen de este movimiento inicial en la pizarra, es probable que el técnico catalán intente alejarse de la rigidez de encasillar al futbolista español en una posición determinada teniendo en cuenta su saludable polivalencia y la rotación de piezas y nombres que posibilitarán una dosificación adecuada para pelear por todos los frentes, aunque haber apostado por él en su primer gran compromiso puede significar una declaración de intenciones para el curso que recién comienza.
El hermano mayor de los Alcántara conserva un talento innato. Su debut en el Camp Nou con edad de juvenil es una muestra fehaciente de ello. Sin embargo, en la última temporada se vio un freno a su brutal progresión, minimizado por el confuso andar del Barça, motivo que seguramente influyó en el camino pero que no reside como la razón principal del estancamiento. Este proceso pudo estar relacionado con los futbolistas que tenía por delante (Busquets, Xavi, Iniesta) y también, por qué no, a un período de madurez que todavía no alcanzó.
En tanto, dichos síntomas suelen verse reflejados en el repertorio de poses que enseña para ejecutar cada una de sus intervenciones, las cuales, en ocasiones, diluyen la calidad de las mismas a pesar de estar dotadas de espectacularidad. Thiago confía tanto en sus cualidades que frecuentemente, aún cuando la jugada pide un pase simple, él acaba eligiendo la opción más dificultosa. Lo curioso del asunto es que comprende el juego como pocos. Si bien el déficit puede responder al mencionado grado de precocidad, tiene solución: la constante presencia de un entrenador-guía. En este escenario, Guardiola asoma como el hombre ideal para interpretar este papel haciendo gala de su docencia. Por algo insistió tanto con su fichaje.
Esta capacidad que tiene Thiago de poder jugar de manera sencilla si se lo propone, en ciertos momentos choca con una serie de vicios que deberá eliminar para que la idea que pretende plasmar Pep no acabe disolviéndose ni excluyéndolo. No obstante, sus características invitan a definirlo como el iniciador idóneo de la cadena de elaboración del juego del equipo.
Si se observan sus primeros minutos oficiales, el rendimiento de Thiago ofreció conclusiones dispares. Su primer cuarto de hora fue para enmarcar. Así de claro. Desde la simpleza para buscar al compañero más cercano hasta la presión ejercida sobre los volantes rivales para recuperar balones con el fin de reiniciar la tenencia. Siempre cerca de la jugada, todo lo hizo bien. Y en ese tramo, los de Pep mandaron en la posesión incluso antes de la pronta desventaja. Contrariamente, con el correr de los minutos su rendimiento acabó alternando destellos de su calidad con algunas decisiones desacertadas (como la del cuarto gol del Dortmund). Esto dejó un saldo confuso sobre su aporte pero no se puede obviar el gran encuentro que realizó el Borussia, comandado por un Gündogan inmenso, quien se adueñó del mediocampo y, por ende, del partido.
En futbolistas con la clase de Thiago, la diferencia entre tener una buena noche y ser determinante, sobre todo en su nueva función, reside en la toma de decisiones con el balón y en la capacidad de sometimiento que ejerza con él. Es decir, su talento casi siempre va a dejar muestras de lo que es capaz de hacer en jugadas puntuales (como en el inicio del primer gol de Robben) pero su inteligencia, su temple, su madurez y su lectura serán los componentes que le darán sentido a sus ideas y brillo a las armas que atesora.
En definitiva, Thiago tiene todo el potencial para ser el “4” del Bayern, esa pieza de ensamble creada por Johan Cruyff en el Barcelona que tuvo a Luis Milla como pionero y que La Masía se encargó de fabricar sin cesar durante todos estos años. La referencia más recordada en esta posición de centrocampista solitario en su ubicación, ágil en la distribución, con visión y toque corto, máximo dos, encargado de ser el eje sobre el que gira el juego de posición, fue el propio Guardiola, a quien sucedió Xavi en sus inicios y heredó Busquets hasta estos días con la excepción de Yaya Touré, el músculo de aquel gran Barça, rayando un nivel sobresaliente pero con jugones como Xavi e Iniesta de laderos.
Como cita el periodista Martí Perarnau en su artículo ´El Bayern de los centrocampistas`, Guardiola no pretende una réplica de su Barcelona en el Allianz Arena. Esto es tan cierto como que el entrenador catalán necesitará del mejor Thiago para encontrar las numerosas variantes tácticas que busca con el fin de dominar cada momento de los partidos. Según Perarnau, su vuelta de tuerca se basa en dos premisas fundamentales: mantener el vértigo logrado por Heynckes en ataque y, a la vez, implantar más pausa de mitad de cancha hacia atrás. Y ahí el hombre en cuestión puede tornarse clave, siempre y cuando alcance a visualizar la demanda de su nuevo rol. Todo depende de él. Está en su cabeza.


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